Escribe: Prof. Elbio D. Álvarez
Referentes de la Medicina Uruguaya
Dr. Ivo Ferreira Buadas

En la madrugada del 3 abril – acompañado por los Dres. Antonio Turnes y Hugo Melgar – salimos rumbo a Tacuarembó. Ya había amanecido y mate y termo permanecieron guardados pues Antonio no quiere desafiar ni a la Caminera ni a las lesiones (graves), que puede producir una bombilla, en caso de accidente o frenada brusca del vehículo. A través de una anécdota real, aprendimos la lección.


El color de los campos fue cambiando en el recorrido de 400 kilómetros realizados de sur a norte. Es que al norte del Río Negro, tres parecen realidades predominantes: campos amarillentos por la sequía, fuerte forestación en algunas zonas, y ausencia por kilómetros de la presencia humana - ésta, vieja realidad, que contradice el centenario anhelo de “poblamiento de la campaña” - en los grandes latifundios cuyas tierras que, en proporción creciente, ya no pertenecen a los uruguayos.
El diálogo fue permanente, intercambiándose experiencias de conocimientos de las realidades del Uruguay profundo (nosotros) y de la capital macrocefálica (Antonio y Hugo, pese a que éste no desentonaba pues tenía experiencias vivenciales en varios parajes y ciudades de tierra adentro).
La literatura no estuvo ausente como tampoco las abundantes citas bibliográficas y biográficas (¡cómo podían estarlas estando Turnes en el diálogo!).
Respetuosos de la velocidad máxima admitida, los kilómetros se fueron acortando con el cambiante paisaje, los comentarios a que inducían esos cambios y el enriquecimiento de conocimientos y valores que siempre producen los diálogos en los que experiencias existenciales se mezclan con los aportes culturales.
Próximo al mediodía llegamos a Tacuarembó. Almorzamos y de ahí al Hospital de Tacuarembó. Ese primer día lo dedicamos al relacionamiento con la comunidad local, con la hospitalaria y con los gestores de ésta que tienen en Cyro Ferreira a su líder natural. Cumplimos allí uno de los objetivos que será objeto de otras notas.
Ésta, realizada en nuestro segundo día de estadía, tiene la finalidad de entrevistar a don Ivo Ferreira Buadas.

Con nuestro Referente:
Dr. Ivo Ferreira Buadas


En el cálido ambiente de la vieja casona, con la presencia de Cyro, Ariel (su tío, también médico destacado), de Antonio, de Hugo y de don Ivo Ferreira y su señora esposa., comenzó un diálogo en el que se recorrieron tiempos y espacios, historias y anécdotas, recuerdos de viejos y eternos maestros de la medicina uruguaya, entre los cuales el Dr. Ivo Ferreira Buadas se reconoce como discípulo, como amigo y como compañero de ruta en ese honroso hacer por la salud y la vida.

Los Dres. Ferreira hacen larga
compañía a la historia de Tacuarembó.


En Tacuarembó, cuando hablamos con jóvenes, adultos y ancianos, preguntando por el Dr. Ferreira, las respuestas son coincidentes saltando las brechas generacionales: ¿A cuál de ellos se refiere?
Es que los Médicos Ferreira, han hecho una larga compañía a la historia del departamento y sus vidas jalonan etapas trascendentes de la ciudad, siendo –los que ya no están- recordados en calles, plazas, monumentos, placas, nombre de salas o de instituciones de asistencia.
Y los que están recibiendo el mayor de los reconocimientos: los afectos de la gente.

Una hermosa mochila que
se porta con humildad


En don Ivo, todo ello representa una hermosa mochila que porta con humildad y con ese silencioso orgullo propio de los grandes.
De hablar pausado, tomándose tiempo para cada respuesta tal como si estuviese reviviendo lo que nos narra, nos dice que obtuvo el título de Médico Cirujano un primero de octubre del año 1952 y que fue exonerado del pago del título por alta escolaridad. Le cuesta recordar la fecha de ingreso a Facultad, pero la ubica entre 1932 y 1935.
Se capacitó en Medicina General y Neurología en la Clínica del Dr. Plá, en el Hospital Pasteur, en cuyo servicio estuvo unos dos años.
Vivió, practicándola, la era heroica de la Anestesia en la Española agregando que en esa época se realizaba entubando a los pacientes y con gases. Con una sonrisa nos dice que no era difícil: hasta esa época la anestesia la realizaban las enfermeras, los practicantes, las monjas y hasta los porteros de los Hospitales.

Viajando a Brasil de donde
venían los últimos adelantos


Pero, subraya, había que irse superando, y por eso después viajé varias veces a Brasil de donde venían los últimos adelantos. Eso (se había detenido para pensar) cuando ya estaba residiendo y ejerciendo en Tacuarembó, pues recuerdo que los amigos brasileros y algunos uruguayos (recuerda especialmente a Padilla), nos daban algunos “dinerillos” y algunos equipos con los que fuimos creando lo necesario para el desarrollo en Tacuarembó de la especialidad.

En 1953 en Tacuarembó: un concurso
y su Ingreso a Salud Pública.


A mediados de 1953 se encontraba ya en Tacuarembó, ingresando casi de inmediato por concurso, como Médico de Asistencia Externa en Salud Pública.
La familia estaba integrada por sus padres, por él que era el mayor, por Nelson Ferreira Buadas (Cirujano, fallecido, cuyo nombre luce en una de las calles de la ciudad y en el block quirúrgico de COMTA) que trabajaba junto con Ivo, por Ruben (dedicado a la Administración Contable) y Ariel (Médico Internista), el más joven (10 años menor que Nelson), presente en esta entrevista, también profesional muy querido en aquel departamento.
Entre Cyro, su padre y su tío nos cuentan la historia de sus ancestros, provenientes de Brasil en un pueblito cerca de Pelotas. El bisabuelo de Ivo (don Francisco Ferreira da Silva propietario de miles de hectáreas cerca de Caraguatá), viene al Uruguay con una serie de esclavos y ocupa esas tierras por allá por 1830. Su hijo, abuelo de don Ivo era Juez de Paz (aún en la casa solariega está la banda que en su carácter de Oficial del Registro Civil utilizaba en los casamientos para darle solemnidad al acto) y también manda a sus hijos a estudiar a Montevideo
El padre de Ivo  que había llegado a estas tierras allá por 1917, también Médico egresado de la Facultad Uruguaya., hipoteca luego las tierras que en parte había heredado, para enviar a sus hijos – como lo hiciera su padre - a estudiar a Montevideo.

Volviendo a su infancia


La charla deriva luego hacia la niñez e infancia de don Ivo Ferreira Buadas. Concurre a la Escuela de su pueblo natal Tacuarembó (frente a la UTE).
“Y…yo era bastante tranquilo en la Escuela…pasé al Liceo – y ríe con franca alegría – con sobresaliente” contándonos que pese a no ser ningún pícaro ya tenía una novia en la Escuela…
Su esposa sonríe pero pregunta…don Ivo calla, y las risas cómplices surgen en todos los que compartimos la cordial rueda.
Los Drs. Ariel e Ivo nos cuentan que ambos cursaron Secundaria en el Liceo Dptal. de Tacuarembó y, animadamente, hablan de los amigos comunes (pese a la diferencia de edad) que recuerdan con cariño (el “gordo” Lucas, Héctor Rodríguez, etc. etc.). “Sí, Héctor Rodríguez, político y gran gremialista – dice don Ivo – era de Tacuarembó, al igual que su hermano que es médico y creo que sigue ejerciendo actualmente”.
“Preparatorios” – hoy Segundo Ciclo – lo cursaron los hermanos, como todos los de su generación, en el IAVA.
Nos dicen que, en vez de irse a vivir a una pensión, se fueron - unos 20 compañeros - a habitar en una casona ubicada en el Parque de los Aliados, por la que el padre pagaba 80 pesos por mes !!!.

Referentes de Ivo en Facultad


En realidad-contesta a una de nuestras preguntas- tuve en general muy buenos profesores en Facultad. Algunos de mis referentes fueron Piaggio Blanco que estaba en el Pasteur y cuyos apuntes conservé siempre; Gonzalo Fernández, Plá, el Prof. Arana, con quien me especialicé cuando fui becado en  1961 al Instituto de Neurología, entre otros.

Algunas anécdotas.


¿Una anécdota?.Cuando a mi madre y mi padre los operaron, ninguno de los dos lo sabían. A mi madre la había operado el Prof. Crottogini que fue muy amigo nuestro y profesor  mío y de Ariel, que venía también a Tacuarembó; a mi padre lo operó., casi simultáneamente el Prof. del Campo y reitero, ningún de los dos sabían, porque no querían que el otro se enterara.
¿Alguna otra?. Bueno, en un momento se arma un lío brutal con la dueña en la casa de Montevideo, en la calle Llambí 1585, que era de alto y alquilaba mi padre para los tres hermanos, Mussio Varela y otros amigos que también después fueron médicos. Un tío le avisa a mi padre que nos iban a echar de la casa y que no sabíamos a dónde íbamos a vivir. Y mi padre nos contesta: bueno váyanse a vivir a algún puente.
Se imaginará nuestro ánimo. Pero, como todo en la vida, después solucionamos el problema de vivienda con los demás compañeros. En esa época Santamaría, el gran jugador de fútbol que después jugó en el Real  Madrid, jugaba en la calle todos los días, enfrentando también las quejas de la dueña de aquella casa, que no podía imaginarse que ese muchacho llegara a la fama en todo el mundo.

Volviendo a la actividad médica.


Entre anécdotas y vivencias relatadas con la alegría que siempre transportan los recuerdos lindos del pasado, minutos y horas van pasando, y lamentablemente una nota no puede reflejarlos íntegramente.
Volvemos entonces a la vida médica de don Ivo Ferreira Buadas. Necesariamente la resumiremos pues aquí también los recuerdos se ensanchan encerrando vidas que se hermanan y se prolongan en el tiempo.
Además de lo ya recordado, don Ivo, luego de ejercer como Médico de Policlínica y Asistencia Domiciliaria, de ganar el concurso con el que ingresa a Salud Pública, de especializarse como becario en el Instituto de Neurología del Prof. Arana, ocupa la Jefatura del Servicio de Medicina del Hospital de Tacuarembó y paralelamente es el Médico Anestesiólogo del mismo, ejerciendo por un año la Dirección del Hospital..
Fue Presidente del Sindicato Médico de Tacuarembó y socio fundador del mismo; en l985 preside el Congreso Médico del Centro de la República, fue Médico Fundador del Sanatorio Tacuarembó y del COMTA de la Federación Médica del Interior..
Ejerció la medicina por más de 40 años.

Cuando cargos y títulos ceden
ante el afecto y el testimonio


Pero…los títulos, los cargos, las obras, la impronta que dejara en cada una de sus actividades, ceden espacio al altruismo, la entrega, la solidaridad, el cariño y los afectos conquistados en los que más importan: sus pacientes y la gente humilde de Tacuarem,bó.
Somos de los que pensamos que lo académico, en cualquier ramo del saber,  debe inclinarse ante las actitudes de servicio a la comunidad y ante los afectos con los que se entregan los conocimientos. Poco importan en la vida aquellos, si ellos no están sustentados por los testimonios existenciales de quienes los poseen.
Don Ivo Ferreira Buadas, es testimonio de vida y de entrega. En su existencia – nos consta – nadie le pidió un favor ni personal ni profesional, porque sus valores se adelantaban a ese pedido para no humillar a quienes necesitaran de sus conocimientos y de sus acciones profesionales y humanas.
Es para nosotros, un digno Referente de la Medicina Uruguaya. Hoy, cuando tanto se habla de la relación médico – paciente, se nos ocurre que habría que recorrer historias vitales de esos médicos de ayer y hacer de sus testimonios  la fuente de la cual beber para saciar la sed de quienes esperan un reencuentro con aquellos médicos que se dignificaban dignificando a sus pacientes.
                                                  

  Prof. Elbio D. Álvarez Aguilar

 

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