REFERENTES DE LA MEDICINA URUGUAYA (V)


Prof. Dr. Omar Etorena Onetti: al servicio de la vida de la vida, de la medicina y de la docencia

 

Elbio D. Álvarez Aguilar

Lo conocimos en el agitado año 1972. Tenía entonces 49 años y su vital energía no era mellada por la dura experiencia que estaba viviendo como preso político. La última vez que lo vimos fue allá por el año 1977, cuando "emigró" hacia las aún cercenadas  libertades de aquella época. En un gélido día de este mes de julio del nuevo milenio volvimos a encontrarlo . La entrevista con el Prof. Dr. Omar Etorena Onetti había sido concertada telefónicamente por un amigo común. A las once en punto de la mañana, nos abrió la puerta identificada con el No. 1195 de la calle Enrique Martínez y, trasmitiendo el mismo cálido afecto que había derramado a raudales entre sus compañeros-pacientes presos, abrió también sus brazos para saludarnos.
Las circunstancias del encuentro eran otras diferentes a las de casi 30 años atrás. Íbamos a entrevistar a quien, desde siempre, con una muy humilde pero fuerte personalidad, fue y es uno de los Referentes de la Medicina Uruguaya. Desde la adolescencia se le conoce con el apelativo de "El Gaucho Etorena". Es que, nacido en Montevideo un 14 de noviembre de 1923, vivió toda su niñez en el campo y conoció todos y cada uno de los secretos de la vida rural. Con sus jóvenes 77 años, le arrimó una silla a nuestro hijo Diego que esta vez ofició de fotógrafo y otra a nosotros.  Comenzamos una charla que se extendería casi por 2 horas, en la cual pudimos ir entretejiendo la agitada y proficua existencia de este militante de la vida, de la medicina y de la docencia.

NACIÓ EN EL SANATORIO
PACHECO DE MONTEVIDEO

¿...?."Mirá, nací en Montevideo en el Sanatorio Pacheco, que estaba ubicado en la calle Agraciada esquina Freire, pero no me siento montevideano, porque fue el medio rural y el interior quienes impregnaron mis sentimientos y atracciones desde que era un niño". Los más lejanos recuerdos de su infancia se trasladan con nostalgia hacia Molles de Porrúa en el Departamento de Río Negro, donde su padre arrendaba una Estancia. Casi sin interrupciones va deshilachando su niñez: jugué con las cosas del campo, aprendí con los peones y escuché los consejos de mi padre que quería mucho a aquella tierra. Mi vida escolar comenzó en la Escuela Rural del pago y fue mi primera maestra una de mis tías: Maestra Única en aquella Escuela que estaba muy cerca de la Estancia y en la que cursé los 3 años del Plan Rural, 3 años que se revalidaban hasta 4º. del Plan Urbano. Cuando volvimos a Montevideo (ya te contaré por qué), mi madre, que también era maestra, me hizo repetir 3ro., por lo que quedó siempre "colgado" un año en mi
escolaridad y en toda mi carrera posterior.

DÍSCOLO, DISPERSO, CON
PROBLEMAS FAMILIARES
"QUE ERAN MUCHOS"

¿...?. En aquella Escuela Rural, con mi tía como maestra, era bastante díscolo, disperso, bastante bandido, consecuencia pienso ahora, de los muchos problemas familiares
que vivía.
¿...?. No, para nada de orden económico. Es que mis padres pertenecían a dos mundos diferentes: mi adre era hija del asfalto y mi padre era hijo de la tierra. Y volviendo hacia atrás en sus recuerdos, con una cálida mirada que refleja  admiración por su padre, exclama: ¡a los 13 años el viejo salió solo a tropear y a recorrer el mundo rural!... Hasta políticamente eran diferentes. Mi padre era blanco herrerista y mi madre era
batllista y no te olvides que te hablo de una época en que las  diferencias y rivalidades eran muy fuertes. En Molles de Porrúa la gente era blanca, herreristas la inmensa
mayoría.
¿...?. A eso iba. Cuando tenía 7 años surgió un problema de pareja entre mis padres. En 1930 nos vinimos a vivir nuevamente a Montevideo, a la calle Maldonado 1495, a
una casa que era el Instituto Magisterial María Stagnero de Munar.
Ahí comencé a conocer la ciudad Pero interiormente seguía la vida del campo .Llegaban las vacaciones y volvía afuera. Por eso también me quedó muy arraigada la vida rural y
siempre la referencia que tengo, los cuentos, las anécdotas, se enraízan con el campo y la tierra. Y ahí, a los 13 años, surgió mi apelativo de "El Gaucho" que es como me conocen la inmensa mayoría.

EN LA CIUDAD LEÍA EL DÍA
Y EN EL CAMPO EL DEBATE

Se entusiasma y juega con los recuerdos de su adolescencia. Busca en ellos, sin decirlo, los orígenes de su amor por la justicia y por la vida de sus semejantes. "En la ciudad,
cuando estaba con mi madre y comencé a interesarme en la lectura leía El Día, y en el campo, junto a mi padre El Debate. El Debate, diario herrerista, era de un marcado derechismo, casi fascista en la época. Los blancos independientes se expresaban en El País y El Plata, fundamentalmente a través de la pluma de los Ramírez, brillantes intelectualmente, aunque también conservadores..

GOLPE DE ESTADO Y
VUELTA AL CAMPO

¿...?. En 1933, en pleno período de la gran crisis económica, con todas
las repercusiones sociales que acarrean esas crisis, volvimos a Molles
de Porrúa y allí nos quedamos hasta 1934. El 31 de marzo de 1933, día
del Golpe de Estado de Terra nosotros nos encontrábamos viviendo
en aquel pago. Allí la zona apoyó mucho al golpe porque, como te
decía era una zona de blancos herreristas, sector que estuvo junto a
Terra, mientras que los blancos independientes se opusieron e integraron la oposición con las otras fuerzas políticas.

 

LA FAMILIA

¿...?. Como hombre que tiene asumida en plenitud su existencia, que,
como la de todos, encierra luces y sombras, blancos y grises, realizaciones y frustraciones, nos habla de su familia.
Éramos 11 hermanos. Una hermana propia y 9 medio hermanos (hijos de mi padre). Yo no conocí a los 9, sólo a 7 pues 2 habían muerto: uno quemado y otro de apendicitis,
enfermedad de mortalidad alta en la época. La madre de mis hermanastros murió, mi padre enviudó y se casó después con mi madre. Y a decirte verdad, la relación de mi
madre con la familia anterior de mi padre, tampoco fue buena. Y creo que esa mala relación se agudizó cuando nacimos sus hijos.
Para disipar las dudas que puedas tener sobre mi origen de hijo de "estanciero", te digo que en realidad mi familia tiene, por parte de padre, un origen muy modesto.
Mirá, ¡hasta el apellido Etorena es inventado!. ¿...?. Si, fue un apellido que inventó un cura porque mi bisabuela era una vasca cocinera de estancia cuyo patrón la embarazó
Al nacer mi abuelo, hijo natural, el  cura (en la Iglesia se llevaba el Registro Civil), lo inscribió con el  apellido Etorena que lo habrá sacado no sé de donde. Mi abuelo fue entonces el primer Etorena de la familia, luego sus hijos y después nosotros (cuarta generación de aquella vasca cocinera, de cuyos genes  creo haber recibido bastante...por lo del carácter vasco ¿sabés?, y tercera generación Etorena.

SU ADOLESCENCIA Y SU
VIDA LICEAL

Los problemas entre mis padres continuaron y en el 34 volvimos a Montevideo. Terminé la Escuela y empecé el Liceo en el Zorrilla que estaba en la calle Constituyente o Canelones; después seguí en el Bauzá en la calle Agraciada frente a Fco. Gómez y luego hice Preparatorios en el Vázquez Acevedo.
Allá por el año 39, mi padre se fue de Molles de Porrúa y arrendó otra Estancia en Treinta y Tres. Con mis 15 o 16 años, esa etapa del campo, a la que volvía sistemáticamente los 15 de diciembre de cada año al comenzar las vacaciones, fue quizás y sin quizás, la más intensamente vivida en el medio rural. Ya era un "muchachón" y los peones compartían conmigo todas sus actividades.
Me hice definitivamente un "hombre de a caballo", aprendí junto a la peonada amiga sus oficios,  los ayudaba y les soportaba con alegría esas cachadas tan propias y tan sanas del hombre de tierra adentro.

SI HUBIERA PODIDO SE
HABRÍA QUEDADO EN EL
CAMPO. LA FACULTAD

¿Por qué Medicina si te gustaba tanto el campo?. Mirá si hubiera podido me habría quedado en el campo. A mi en aquella época como te dije, me gustaba ser domador,
esquilador, alambrador... cualquier oficio pero lejos de la ciudad y en contacto con la tierra. Pero, mi consejero principal, mi padre, me hizo ver que, en el campo, nunca iba a
pasar de ser peón. Las cosas no eran fáciles entonces, como tampoco lo son ahora. Mi raciocinio, el profundizar en las cosas de la vida y de un mundo en crisis (estábamos en la década del 40), determinaron que comprendiera los consejos de mi padre. Ingresé a Facultad en 1943, aunque en realidad ya había hecho lo opción al ingresar a Preparatorios o quizás un año antes, etapa en la que comienza con intensidad también mi vida gremial en la AEP. El final de Terra había llegado y Baldomir estaba en el poder. De esa época anterior a Facultad pero vinculada a ésta, recuerdo la lucha librada por el gremio de Preparatorios para que se permitiera el ingreso a Facultad con materias previas.
El Decano de Medicina era entonces García Otero y los consejeros que se oponían eran nada menos que los Dres. Tálice y Hormaeche.
La iniciativa no cuajó pero en lo personal fue una instancia gremial en la que mucho

aprendí.

DEMUESTRA EN LA
ACTIVIDAD GREMIAL
LA SOLIDARIDAD AMASADA
EN EL CAMPO

El no lo dice, pero allí comenzaba a manifestarse su entrega hacia los demás: el joven Etorena no tenía materias previas, pero le costaba aceptar que muchos compañeros, buenos estudiantes, perdieran un año en una etapa de sus vidas en la cual el cursar estudios terciarios no era fácil. Ello tan solo por no haber aprobado  una materia. El sentimiento de solidaridad, que se fue amasando en aquella lucha propia del medio rural, del hombre con una naturaleza con la que se integra pero que resiste las agresiones humanas, se transcribe en ansias de justicia en el estudiante ciudadano.

ANATOMÍA Y UNA CORNEA
TRANSPARENTE.

El Gaucho Etorena, fue- nos lo han dicho muchos - un estudiante tan humilde como brillante.
¿...?. En realidad me considero un estudiante más del montón. Es cierto sí que perdí una sola materia (Anatomía 2º) y para ser sincero, ello me dio mucha bronca. ¿Sabés por
qué?. Porque fue un "bochazo terrible" (larga su franca risa). Resulta ue me preguntaron "cornea transparente" tema que aún hoy, si lo pregunto, nadie se debe acordar - para un examen - de cornea transparente. El Profesor era el Dr. Castiglione Alonso torrinolaringólogo) quien, precisamente había operado de las amigdalas, tiempo atrás, a uno de mis cuatro hijos. Yo mirando el preparado y hablándole, procuraba llevarlo a dialogar sobre retina pero él volvía a insistir: cornea transparente, cornea transparente.
Y al diablo con la cornea y perdí...me bochó (vuelve a reír).

DESDE SIEMPRE UNA
PROFUNDA
VOCACIÓN DOCENTE

Su especialidad es Medicina Interna y tuvo desde siempre una profunda vocación docente que desarrolló hasta llegar a Profesor Agregado (Grado 4), cuando su detención por la dictadura naciente, cortó una carrera que desarrolló  casi permanentemente en el Hospital Pasteur.
¿...?. Con su mirada socarrona nos contesta. Sí era Grado 4 hasta que pasé ser Grado 4 en el Cuarto Piso del Penal de Libertad (su risa corona la "ocurrencia-recuerdo" del Gaucho, del Prof. Dr. Omar Etorena).
¿...? Yo empecé como Adjunto de Clínica Médica (antes Jefe de Clínica). Primero concursé en el año 1953 y no entré; no me alcanzaron los puntos y quedé en el 4º lugar. Enseguida me nombraron Interino en la Clínica del Dr. Purriel, haciendo allí docencia de semiología hasta que realicé el Concurso de Jefe de Clínica nuevamente. Concursé junto a Griñó (hoy fallecido), a Canetti (médico con mucho destaque en México donde estuvo exiliado) y Lopez Soto (que era neumólogo y no entró). En este Concurso el primer puesto fue para Griñó, después Canette (que me ganó por méritos y
yo le gané por puntos en la oposición).
Yo pensaba elegir la Clínica de García Otero, pero al salir tercero elegí la
de Pla, donde conocí a Morquio.

LA PERSONALIDAD
DE MORQUIO

No puedo nombrarte a Morquio sin decir algo de él: para mí fue sin lugar a dudas la persona que más supo de Medicina Clínica en este país. Tenía además una versatilidad
tremenda. Todas las disciplinas del conocimiento ocupaban su centro de interés. Una hora por día tocaba su violín y estudiaba a fondo los secretos de este instrumento, como
lo hacía con todos los temas. De cosas mundanas, también era un especialista: de carrera de caballos era un erudito (recibía y se leía todas las revistas especializadas), no
había historia de pingos, famosos o no, que no conociera. Pero en Medicina era, te lo repito, un Clínico brillante. Cuando examinaba un enfermo, los estudiantes y sus colegas lo observaban en profundo silencio y profundo asombro y admiración: ¡el tiempo que le insumía!...pero lo analizaba de punta a punta y no había detalles que escapara a su diagnóstico!.
Pese a sus virtudes -continúa Etorena - en las relaciones humanas era tímido, algo huraño, pero de una honestidad a carta cabal... por supuesto, era comunista y, cuando la
dictadura se tuvo que ir del país.
Por ello Uruguay perdió a uno de los profesionales más ilustres. Era el Profesor Grado 5... yo lamentablemente,  trabajé a su lado como Profesor Agregado muy poco tiempo en mi carácter de Grado 4...porque, como te dije (recuerda largando nuevamente esa risa franca en la que aflora el hombre de tierra adentro), después pasé a ser Agregado
en aquel piso 4º. del Penal de Libertad, donde, pese a las situaciones vividas, aprendí mucho de las grandezas y las pequeñeces humanas.
Por eso te digo: Morquio fue mi referente, aunque mi maestro fue García Otero, en cuya Escuela me formé.

LA OPCIÓN POR LA
CLÍNICA MÉDICA

¿...? La opción por la Clínica Médica la hice, al igual que la mayoría de mis compañeros, porque no me gustaba mucho la parte técnica de la cirugía, pese a que me había ecidido por la Medicina, precisamente atraído por las historias leídas y contadas de  cirujanos famosos. Y te cuento lo que para mi era un disparate: hasta el año 1945  a nosotros, al egresar de la Facultad, se nos otorgaba el título de "Médico Cirujano". ¡Estábamos legalmente habilitados para ejercer la cirugía aunque de ella supiéramos cero... y
pobre entonces los tipos que cayeran en manos de colegas por un problema quirúrgico!. Pese a ello, no puedo dejar de aclararte que  hubieron algunos compañeros de estudio, que luego brillaron en cirugía.
¿Si recuerdo alguno?. Mirá, recuerdo a uno que nunca se portó bien políticamente, en mi opinión, claro: el Dr. Aguiar que fue Profesor en la Dictadura. En la antípoda, otro
cirujano brillante: el Dr. Beresmundo Peralta, algo mayor que yo, pero también compañero de estudio. Peralta, que también fue preso político, quizás mucho no recuerden que fue soldado, de origen muy humilde, y llegó creo, hasta el grado de
Sargento Pero a fuerza de ser objetivo, los "milicos" lo ayudaron mucho sin duda alguna, en su carrera, cuando era estudiante y algunos años después. Hasta que lo llevaron preso y lo torturaron como al mejor (era el Candidato común del Frente Amplio a la Intendencia y no se lo toleraron).

DESDE JOVEN UNA
INTENSA ACTIVIDAD
GREMIAL

¿...? Como te conté, mi actividad gremial comenzó en la Asociación de Estudiantes de Preparatorios. Cuando ingresé a Facultad, ya en primer año era delegado a la AEM
sin voz ni voto. Luego durante varios años volví a ser delegado oficial. De esa época están muy grabados en el recuerdo la Convención del año 1951 y ya siendo médico, en
toda aquella lucha por Ley Orgánica, lucha que tan dignamente encabezara entre otros Mario Cassinoni, un Decano que fue referente y ímbolo para la mayoría de nosotros y que precisamente, fuera el Decano que firmó ese título que está ahí (y nos lo muestra colgado en el medio de una gran biblioteca). Despés me correspondió ser uno de los
fundadores de la Lista 10 que, a decirte verdad, tenía entonces una línea tímida, tibia, suave, moderada
¿...? Mirá yo estaba en un período de indefiniciones ideológicas con una especial tendencia hacia el anarquismo, aunque tenía muchos amigos comunistas que también influyeron en mi formación política.
¿...?.Conocí y compartí mi militancia gremial en Medicina con quien ya era una figura de relevancia como Pablo Carlevaro (de definida posición de izquierda y de actuación
destacada junto a  D'Ottone y otros en aquella Convención del 51)), y también a quien fue mi opositor en el concurse que te mencioné, el Dr. Enrique Griñó. Desde mi ingreso a Facultad en el 43 viví un período muy especial. En esa década del 40, la Segunda Guerra Mundial nos marcó a todos desde el punto de vista ideológico e incluso afectivo.
¿...?. Ah sí, claro que la Guerra Civil Español fue otro gran hito en la juventud de aquella época, que es anterior a la que te mencionaba, y que fue quizás la que despertó mi admiración por los anarquistas y comunistas y que reafirmó mi posición de hombre de izquierda de por vida. Pero no olvides que también, por mi madre, tuve como referente la posición de José Batlle y Ordóñez que en este país, no sólo atrajo sino
que amparó a anarquistas y comunistas, teniendo a su lado a hombres de izquierda como Arena y tantos otros. Y exclama: ¡Qué virajes han dado los colorados: de aquel batllismo progresista al brutal neoliberalismo actual!.

SE RECIBE Y VUELVE A LOS
PAGOS DE TIERRA
ADENTRO

¿...?. Enseguida que me recibí, me fui de médico a tus pagos de Florida. Concretamente a 25 de Agosto.
¿...? Sí viajaba en aquellos ferrocarriles que creo que todos los uruguayos que los conocimos y que añoramos con nostalgia. Pero mirá que yo me fui a vivir a 25 de Agosto y viajaba todos los días a Montevideo (donde era Adjunto de Clínica) y también algo después empecé a trabajar en Impassa. Hora y media para ir y hora y media para volver.
Tres horas que no perdía, pues aunque me levantaba a las 5 de la mañana para tomar el tren, en esas tres horas leía para prepararme para mi primer concurso de Adjunto de Clí-
nica Médica del que te conté que lo perdí la primera vez, pues no me alcanzó el puntaje.
¿...?. El interior me atrajo siempre por mis orígenes. Pero a 25 de Agosto no lo conocía. Fue Pereyra Barrán, que vivía en esa zona y que había sido preparador de Anatomía,
el que me convenció para ir allá. Y nunca me arrepentí de esa decisión.
Comprendí en esa zona entre urbana y rural que, aún en el interior, existe una diferencia entre el "hombre de a caballo" (el que vive casi aislado en el campo) y "el hombre de a
pie" (el que vivía en los pueblos y villas de esa Zona, como 25 de Agosto, Cardal, Isla Mala). El "hombre de a caballo" es de hablar lento, mira hacia las distancias, es creativo, es pensador solitario pues a veces lo acompaña sólo su pingo. "El hombre de a pie", el del pueblo, vive el trajín del trabajo, anda de aquí para allá, conversa con uno y con otro,
hace rueda en los boliches, el tiempo lo absorbe y a veces ni lo deja detenerse a pensar. Son diferentes, muy diferentes.
Y ni que hablar (bueno, vos los conocés bien), del peon de tambo. ¿Ya casi no existen, no?. Y ¡qué gremio que llegaron a tener en aquella zona!

UNA ANÉCDOTA...UN
PARTO...UNA PLACENTA.
RETENIDA...UN GRAN
SUSTO

¿Me   p r e g u n t á s   s o b r e   a l g u n a anécdota de aquella época?. Te imaginarás que tengo muchas pues las diferencias entre ejercer medicina en Montevideo y en la soledad y desamparo tecnológico del interior son tremendas. Pero te cuento una que,
como ya se los he dicho a muchos, me marcó en diferentes sentidos para admirar y seguir admirando al médico que ejerce en los medios rurales.
Un día me llamaron de Cardal (¿queda a unos 15 o 16 kms. de 25
de Agosto, no?). Una mujer, una muchacha joven había tenido familia. El bebé bien. Pero ella presentaba retención de placenta.¡Y yo había hecho en toda mi vida de estudiante una sola maniobra de extracción manual de placenta!. Me parecía una irresponsabilidad atenderla allí en su casa y careciendo de las cosas más elementales. La trasladaremos a Florida dije. Es que no se puede doctor. No tenemos paso. El
Severino está crecido. (¿ya no existe ese puente sobre el Paso Severino, verdad?).
Le comentamos que ahora por allí, ya el Santa Lucía no corta el paso, pues está "más arriba" la gran Represa de Severino donde existe un Complejo Turístico. Pues bien continúa: ¿qué otra me quedaba?. Llevarla a Santa Lucía o a San José. Pero también arroyos y cañadas cortaban los pasos posibles. Hablé con la muchacha y me decidí a hacer la maniobra. Sin anestesia y por lo tanto, ayudado sólo por el sufrimiento y el coraje de aquella mujer. Felizmente la cosa salió bien aunque las tensiones fueron profundas en mí y en toda la familia de la joven.
¿...? No, claro que no. Esas realidades se viven únicamente en esas zonas. Aquí o en cualquier ciudad, a ningún médico general se le ocurre estar entrando a una sala de parto.
De tus pagos y especialmente de 25 de Agosto, tengo entonces hermosos recuerdos y creo que la gente me quiso tanto como los quise a ellos. Fui hasta colega tuyo como
periodista, pues allá hasta un periódico publicamos y ¡hasta de Fidel Castro editorialicé en el primer número!
¿...? No, nunca me rechazaron. Siempre existió un mutuo cariño y respeto en los cuales, ni las diferencias políticas ni las diferencias sociales nunca pesaron, aunque existían y en algunos casos muy grandes. Me vine de allá en 1962. Estuve casi 9 años, pues había llegado en 1953.

EL S.M.U. Y ASISTENTE DE
CLÍNICA MÉDICA

¿...?. Me vine algo obligado por las circunstancias. El nombramiento de Asistente de Clínica Médica el trabajo en el Impassa, los horarios en la Clínica, hacían imposible
seguir viajando. Comencé a integrarme a la actividad montevideana, sin desprenderme nunca de mis raíces del medio rural, ya que allá por 1970, volví a desarrollar una experiencia en el interior, concretamente en Juan Lacaze.
Pero te cuento de mi retorno, pues en definitiva el me permitió reintegrarme a la actividad gremial en el S.M.U. En el Sindicato actué desde que volví hasta el 72 que me llevaron preso a un Cuartel un 12 de junio. Como delegado del Sindicato Médico del Uruguay integré el "Congreso del Pueblo" fundador de la CNT y me vinculé a los principales gremialistas de este país en aquella época difícil de la década del
60. En el año 1968, en mi guardia por Salud Pública del Hospital Pasteur, se acerca  la gente del MLN y me integro al Movimiento. De esa experiencia y de todas las peripecias vividas después que salgo de Libertad para conseguir trabajo, naturalmente que tendríamos días y días para compartir. Pero vuelvo al Interior.
Fue como te dije, en 1970, año en el cual la Mutualista Obrera de Juan Lacaze en una renovación general del Cuerpo Médico, me convoca a mí y a otros varios compañeros. Yo voy como Médico Consultor los sábados a ver enfermos y a realizar ateneos con los colegas más jóvenes. Fue una rica experiencia médica. Se mejoró sin duda la asistencia
médica y tanto los jóvenes como nosotros los más veteranos, nos enriquecimos desde el punto de vista práctico, teórico y humano.
Tan enriquecedora te diría, como la vivida al salir de la prisión política, en el Sindicato de Canillitas del Uruguay.. Te aclaro que yo no tenía afinidades ideológicas allí. Era uno de los Sindicatos "amarillos". Pero los canillitas tienen una forma de organizarse bastante original. O la tenían en aquella época. Y no pienses que son gente pobre. Los hay claro está. Pero en su mayoría están o estaban muy bien económicamente. Yo no sé ahora, pero en mi época, el canillita ganaba el 50% del valor de un diario. Que, en cantidades importantes, no era poca cosa.
Claro, que como en toda organización de ese tipo, la cosa está estratificada y los "pobres pobres" también existían, pues eran los peones de los "capos" con guardaespaldas
y todo, que les pagaban miserias y los trataban mal...muy mal.
Allí estuve unos 13 años, hasta que cayó la dictadura. Nunca me molestaron, pese a las diferencias.
Yo era el médico y para mí las diferencias no existían. Y esa gente valora también esas cosas. Volví a aprender y a enriquecerme existencialmente, reflexionando y viviendo las miserias y las grandezas humanas.

Es difícil dar por terminada una charla con el Prof. Dr. Omar Etorena, con el "Gaucho Etorena". De cada frase surgen siempre decenas de vertientes que a uno le gustaría recorrer, para seguir descubriendo y aprendiendo no de las formas sino de las  esencias del "bicho humano". Es un hombre con el que se podrá coincidir o discrepar en el plano de sus concepciones sobre la sociedad, pero con el cual será muy difícil no coincidir en el ámbito de lo humano, de los valores... de la honestidad y de la ética. Como les resultará difícil sin duda a sus colegas, no coincidir con él en el desarrollo de esos valores que hacen a la concepción humanista del ejercicio de la medicina.
En fin hoy hemos seguido aprendiendo junto una vez más al Gaucho Etorena, al Prof. Dr. Omar Etorena, al amigo y compañero, a ese  militante de la vida, de la medicina y de la docencia.

 

Prof. Elbio D. Álvarez Aguilar (DIRECTOR)



 

 

 

1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8

___________________________________________________________________________